DISCRIMINACIÓN:
La
discriminación es un problema social que afecta día a día a las personas
impidiendo que sus derechos humanos sean respetados y ejercidos.
La
discriminación es entendida en nuestro país como toda forma injustificada de
distinción, exclusión, restricción o preferencia, que prive, perturbe, amenace
o menoscabe el ejercicio de los derechos establecidos en la Constitución
Política, así como en los textos Internacionales ratificados por México, como
es la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Ningún
tipo de discriminación arbitraria es aceptada, en particular cuando se origina
por motivos de raza o etnia, nacionalidad, situación socio-económica, lugar de
residencia, idioma, ideología u opinión política, sindicación o participación
en asociaciones gremiales, sexo, estado
civil, edad, filiación, apariencia personal, enfermedad o discapacidad y, por
supuesto, el género o la orientación sexual.
Lamentablemente
en nuestro país, y en otras partes del mundo, diversos sectores son discriminados,
viendo particularmente dañadas su dignidad las personas indígenas, pobres,
indigentes, con discapacidad o enfermedad, inmigrantes, mujeres, niños y niñas,
jóvenes, adultos mayores, habitantes de zonas rurales, ateas, agnósticos,
judías, evangélicos, testigos de Jehová, mormones, musulmanes y las minorías
sexuales, entre otras.
HOMOFOBIA
Y TRANSFOBIA
La
discriminación padecida por las minorías sexuales es una de las más graves de nuestro
país, según lo han revelado todos los estudios efectuados por universidades,
institutos, corporaciones, fundaciones y organismos de derechos humanos.
Como
promedio, y de acuerdo a esas investigaciones, la mitad de los mexicanos tiene
opiniones que afectan a las minorías sexuales.
La
discriminación que afecta a los homosexuales, sean hombres o mujeres, es
conocida como homofobia, y la que daña a transexuales como transfobia.
Homofobia
o transfobia: Se da cuando una
persona, grupo o institución contiene en
forma permanente opiniones, acciones o actitudes promotoras de alguna
segregación contra las minorías sexuales y que teniendo al alcance la
información necesaria para modificar sus prejuicios o estereotipos, la rechaza
o se niega a conocerla.
Conducta
homofóbica o transfóbica: Corresponde a
las opiniones, acciones o actitudes que las personas, grupos o instituciones
pueden manifestar en algún momento de sus vidas, afectando en forma negativa el
conocimiento sobre las minorías sexuales o la integridad de alguien
identificado como homosexual o transexual.
Una
conducta de este tipo no vuelve necesariamente a una persona, grupo o
institución homofóbica o transfóbica y puede producir la paradoja de desarrollarse
en forma paralela con actitudes favorables a los homosexuales o transexuales.
Por
ejemplo, puede darse el caso de que un estudiante sea dañado física o
verbalmente en algún momento por ser homosexual o transexual por un/a
compañero/a en el contexto de una discusión, pero en la práctica general quien ofende puede tener un buena
opinión de las minorías sexuales.
Lo
importante es comprender, en todo caso, que nada justifica una conducta
discriminatoria y estas deben ser marginadas de todo tipo de conflicto.
Todos
los seres humanos somos distintos y en cualquier sociedad cada persona es
importante, pues contribuye al desarrollo de su localidad. Ningún ser humano es
superior a otro.
Eso
significa que la diversidad está en nuestras propias familias, en las puertas
de nuestras casas y en todo lugar que conozcamos o visitemos.
Cuando
las personas son discriminadas, ofendemos y dañamos la diversidad de la sociedad
y del país donde vivimos. Al discriminar quitamos un pedazo a nuestro
país.
Denigrar
la diversidad no sólo daña a quien es discriminado, sino que al conjunto de la
sociedad. Para sentirse mejor, para vivir mejor, para ser más felices, lo más
apropiado es disfrutar la diversidad.
ORÍGENES
La
homofobia y la transfobia son problemáticas que no tienen una fuente exacta, pues son el
resultado de las infinitas interacciones sociales establecidas entre las
personas, las cuales al retroalimentarse pueden potenciarse si es que no
existen políticas para enfrentarlas.
Lo
concreto es que este tipo de discriminaciones se basan en la ignorancia
respecto a que lo es ser lesbiana, gay, bisexual o transexual, al poco o nulo
contacto con estos grupos de personas y a prejuicios y mitos provenientes de
antiguas concepciones sobre la sexualidad y los derechos humanos.
Es
posible identificar al menos cuatro frentes que en el pasado se
retroalimentaron con sus respectivas sociedades para promover mensajes clara o
difusamente discriminatorios.
Religiones:
Diversas religiones consideran a la homosexualidad como un pecado que atenta
contra la moral y las buenas costumbres y que, por tanto, lo mejor para las
minorías sexuales es vivir en celibato. Esta postura, sin embargo, ha cambiado
lentamente, provocando incluso quiebres al interior de algunas religiones, pues
se comprende que el ejercicio sexual libre, sano y responsable es un derecho
humano.
Ciencias:
Hasta la década de los 90 gran parte de los psicólogos y psiquiatras del mundo
consideraban a la homosexualidad como una enfermedad mental, por lo que debía
ser curada. Aunque en la actualidad la casi totalidad de los profesionales de
la salud mental ha concluido que ninguna orientación sexual es enferma, el
desconocimiento de una parte de la ciudadanía sobre estos avances, ha llevado a
que muchos sigan pensando erróneamente que la homosexualidad es una patología.
Estados:
Durante siglos, muchos Estados influenciados por las religiones y las ciencias,
calificaron a la homosexualidad y la transexualidad como un delito, por lo que
las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo o entre transexuales eran
penalizadas con cárcel, multas o torturas. Hoy, la mayoría de los Estados ha
eliminado esas leyes y aprobado otras que rechazan todo tipo de discriminación,
pero en algunos países las penas se mantienen y son tan inhumanas que incluyen
la muerte.
Medios
de comunicación: Los medios de comunicación, en especial hasta la década del
90, potenciaron de alguna manera la discriminación al reproducir lo que las
religiones, las ciencias y los Estados venían diciendo, sin cuestionarlos
mayormente. Hoy, en cambio, en diversos países, incluido Chile, la prensa es
más aperturista y buena parte de ella ha jugado un rol crucial para promover la
diversidad y la no discriminación.
Sociedades:
Las personas y sociedades, educadas o informadas por Estados, ciencias,
religiones o medios de comunicación que durante muchos años tuvieron prejuicios
respecto a las minorías sexuales, reprodujeron los mitos en sus relaciones con
otros. Los cambios y mejor apertura de los últimos años han producido,
afortunadamente, un descenso de quienes discriminan.
DISCRIMINACIÓN EN EL SISTEMA ESCOLAR
La
discriminación en los colegios o liceos, o en cualquier otro espacio
educacional, es una realidad que puede afectar de manera directa a docentes y
estudiantes identificados/as como homosexuales o transexuales, según han
reconocido el Ministerio de Educación y el Colegio de Profesores. La
invisibilidad del tema en los contenidos o charlas referentes a los derechos
humanos o la sexualidad, también es un acto de discriminación.
EL
BULLYING
A
raíz de los mitos o ignorancia sobre las identidades de género y las
orientaciones sexuales es habitual que los estudiantes o docentes identificados
como homosexuales o transexuales sean víctimas de burlas o molestias por parte
de sus propios compañeras/os o colegas. La
violencia o intimidación en el sistema escolar, como puede ser la
discriminación u otro tipo de fenómeno, ha sido conocida en Chile y en el mundo
con el nombre de bullying, palabra que viene del anglicismo “matón” o
“matonaje”.
El
bullying homofóbico o transfóbico puede expresarse en violencia física o verbal
o en la sanción, expulsión o despido de estudiantes o docentes sólo por ser
identificado/as como homosexuales o transexuales.
El
o la agresora puede ejercer directamente la violencia o mandar a otras personas
a ejecutarla, además de utilizar espacios distintos al colegio para cometer la
discriminación, como pueden ser las afueras del establecimiento o internet.
La
invisibilidad
La
carencia de menciones en los textos escolares sobre las aportaciones
científicas y culturales en torno a las personas homosexuales o transexuales,
así como la ausencia en los debates de aula sobre las diversas formas de vivir
la sexualidad (homosexual, bisexual, heterosexual y transexual) contribuyen a
incrementar los prejuicios e ignorancia y, por tanto, facilitan contextos para
la expresión del bullying.
Ello
porque lo que no se nombra no existe para los estudiantes y profesores y
lo desconocido generalmente provoca
temor, desconfianza o prejuicios, todos caldos de cultivo para la
discriminación o el bullying de cualquier tipo.
Efectos
de la discriminación y el bullying
Cualquier
forma de expresión del bullying o de la discriminación provoca negativos efectos
no sólo en las personas dañadas, sino también en los responsables de la
agresión o violencia, por tanto la erradicación de la homofobia y transfobia
hace bien a todos los seres humanos.
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